EL RAYO, LA CASA DE LAS HAMBURGUESAS SIN HAMBURGUESAS.

Ay mis amigos, ¿Qué creen que pasó?

Pues dando un rondín por las calles del centro de Monterrey me topé con una carretita ubicada en la esquina de Isaac Garza y Xicoténcatl. Este pequeño puesto se llama EL RAYO HAMBURGUESAS. Aunque curiosamente, no vi ninguna hamburguesa. Lo que capturó mi atención fue el sexy trompo que giraba lentamente al ritmo de la cumbia que salia de una pequeña grabadora dentro de la carretera.

 

Movido por mi instinto de exploración taculinario, me acerqué al local como no queriendo la cosa, y lo que vi fue maravilloso: papas asadas con harto queso en un asador de carbón, un trompo que escurría sensualidad en cada capa, cebollitas asadas, chiles tatemados… y, la cereza del pastel, tortillas del tamaño de mi cara (Que es bastante grande). Pos mengache pa´ca!

 

Al más puro modo callejero, el menú estaba pintado sobre la carretera. Después de estudiar mis opciones me decidí a pedir una campechana especial PARA EMPEZAR y un fantástico refresco naranja ( el que entendió, entendió porque no damos publicidad de oquis 😉 ).

 

Me senté en una mesa de plástico colocada sobre la calle a esperar mi orden, mientras escuchaba la plática de los taqueros. No pasó mucho tiempo cuando la mesera/cajera/dueña? Me trajo mi campechana… una cosa de tamaño bastante considerable, partida a la mitad para fácil ingesta.

 

Me sorprendió la tortilla, era como la tela de la araña, resistía al peso de una porción muy generosa de carne al pastor y queso… Y como veía que resistía… la bañe en salsa.

 

La primer mordida me sorprendió, la verdad por el precio de ésta monstrualidad supuse que el sabor no sería tan bueno, pero ohhh que equivocado estaba.! La carne estaba suave y el queso se combinaba a la perfección , no pude esconder la sonrisa de mi cara. Ese día me sentí muy orgulloso pues encontré la campechana con las tres B (Buena, Bien choncha y Barata).

Amigos… Aún con la pena que me da decirlo, doy el crédito que se merece, la campechana me venció. No pude pedir nada más, me quedé con las ganas del pirata o de la papa asada. Una muy buena y llenadora campechana, venció a este guerrero de la garnacha.

El Rayo, si bien, no es un lugar no es un lugar donde llevaría a una chava con la que quiero quedar bien, no es el más limpio o más agradable a la vista, definitivamente si me lanzo con mis camaradas o incluso solo, a disfrutar de esta rica campechana. Por solo 72$ pesos salí comido, tomado y bien amarrado.

Si andas por las calles del centro de Monterrey y traes hambre feroz y presupuesto limitado. Te las recomiendo