Generaciones de la vieja escuela seguro no encontrarán nada de malo en este video, ya que dirán que a ellos los criaron con la chancla y el cinto y miralos, no les pasó nada. Pero con el auge de nuevos estudios o ramas de la psicología ya encontramos varias nuevas formas de aplicar en nuestra vida diaria y si tienes algún hijo estos consejos son para ti y logres ayudar en la formación psicológica de tu bendición.

 

El llamarle la atención por haber cometido algún error accidental influencia mucho en su aspecto de ver la vida, si usas palabras que dañen su autoestima como “eres un torpe” lo único que lograrás hacer es que te guarde resentimiento y poco a poco vaya convenciéndose de que eso es, un torpe. Lo malo no es tanto las palabras sino la persona de quien viene, en este caso tú, su figura paternal, por defecto el hijo tomará esta figura como forma de ser en la vida. En cambio si le das a entender que estuvo mal lo que hizo pero no fue intencional y que mejor busque una solución para ese error de seguro aprenderá a ser más responsable en sus actos. Tratar de involucrar a tu hijo en todos sus actos es lo ideal, ya no que no será dependiente de ti y entenderá que a todo lo que hace lleva una reacción, si hizo un desorden al momento de usar sus juguetes, parte de su actividad es volver a meterlos en el espacio que le tienes asignados para dichos artículos, hacer un equipo con él es fundamental.

 

Llamarle la atención en lugares público no es lo ideal y menos si lo único que está haciendo él es comportarse como un niño de su edad; un ejemplo es cuando están en alguna fiesta y él después de haber corrido con sus amigos , subido y bajado en muchos juegos es normal que lo encuentres sucio, sudoroso y con sus zapatos con tierra, por favor, no lo regañes por eso, él no se preocupa por lucir bien al momento de jugar, él no se preocupa por darle la mejor apariencia a tus amistades, en cambio tú sí pero eso es algo que debe dejar de preocuparte ya que lo qué importa es que tu hijo se divierta y no crezca inseguro de su aspecto a causa de que tú lo estés regañando porque luce como un vago.

 

El famoso “¡te lo dije!” no es una buena frase al momento de regañar a tu hijo, a él no le aporta nada tu sabiduría en esas cuestiones. Lo que podrías hacer es buscar una solución ante el acto que acaba de suceder, recuerda hacer equipo con él durante su crecimiento aportará más cosas benéficas que tus regaños de siempre.

 

Decirle que te decepcionan sus acciones está claro que no es una buena idea, y aunque tú creas que es lo correcto, no es así. Una mejor manera sería decirle que la próxima vez traté de hacerlo mejor y obtener éxito, se trata de motivarlo más.

 

Y por supuesto no olvides decirle cuanto lo aprecias y como te sientes de él respecto a ser un buen hijo, ayúdalos a ser libres de etiquetas.